El Ayuntamiento realiza una limpieza integral del Salón de Plenos que cumple 100 años

La limpieza de la lámpara monumental, compuesta por más de 8.000 cristales, incluye una revisión técnica de su estructura, engarces y piezas de sujeción

La actuación incorpora también el pulido, acristalado y limpieza de los pavimentos del Salón de Plenos, la Sala Corregidores y la entrada al edificio de la Glorieta de España

El Ayuntamiento de Murcia conmemora este año el centenario de la redacción del proyecto que dio origen al actual Salón de Plenos de la Casa Consistorial, una efeméride que coincide con los trabajos de limpieza integral y conservación que se están desarrollando durante el mes de agosto.

En julio de 1926 fue aprobado el proyecto de reforma de la Casa Consistorial, impulsado por el entonces alcalde Francisco Martínez García y redactado por el arquitecto César Cort, con el objetivo de dotar al Ayuntamiento de un espacio representativo para la celebración de las sesiones municipales.

Cort, arquitecto, ingeniero y uno de los pioneros del urbanismo en España, fue el primer catedrático de Urbanismo del país y desarrolló durante aquellos años una importante vinculación profesional con Murcia. Además de proyectar el nuevo Salón de Plenos, trabajó en 1926 en una propuesta de ordenación y expansión urbana de la ciudad. Aquella experiencia serviría de base para la publicación, en 1932, de Murcia, un ejemplo sencillo de trazado urbano, obra en la que desarrolló algunos de los principios de la disciplina que denominó Urbanología y que reforzó su posición como una de las figuras destacadas del urbanismo español del siglo XX.

El proyecto de reforma del Salón de Plenos dio lugar también a algunos de los elementos más característicos que todavía hoy definen la configuración de la estancia, entre ellos las conocidas como "pajareras", dos tribunas diferenciadas concebidas para el público y la prensa.

Otro de los grandes elementos del Salón es la lámpara monumental de bronce y cristal, instalada en 1925 y que cuenta ya con 101 años de antigüedad. Se trata de una pieza de gran formato y tipología de canastilla, compuesta por más de 8.000 cristales, distribuidos entre cadenas de cuentas, prismas y colgantes decorativos, además de canopia superior, fuste central, corona, armazón metálico intermedio, canastilla inferior y remate en forma de bola o piña.

Su tamaño y complejidad requieren una intervención especializada. Para acceder a la totalidad de la estructura se instala un andamio de tres cuerpos desde el que los profesionales realizan una revisión pormenorizada de los cristales, engarces y piezas de sujeción para comprobar su estabilidad, seguridad y estado de conservación. Esta inspección permite además documentar sus diferentes elementos y facilitar el seguimiento y las futuras actuaciones de conservación preventiva.

La limpieza de las superficies de cristal y metal se lleva a cabo mediante agua osmotizada y una solución jabonosa neutra, sin perfumes ni componentes agresivos. Este procedimiento evita la deposición de cal y sales minerales y permite actuar sobre los materiales respetando los acabados originales de una de las piezas más singulares de la Casa Consistorial.

Junto a la actuación específica sobre la lámpara, el Ayuntamiento desarrolla una limpieza integral del Salón de Plenos que abarca siete grandes frentes de trabajo: la propia lámpara monumental, las vidrieras y ventanales, las cortinas, las lámparas y apliques de iluminación, el mobiliario, las dos pajareras y los pavimentos.

Asimismo, se procede al pulido, acristalado y limpieza de los pavimentos del Salón de Plenos, unos trabajos que se amplían también a la Sala Corregidores y a la entrada principal del edificio de la Glorieta de España. La actuación permite aprovechar la reducción de la actividad institucional durante el periodo estival para conservar y mantener en las mejores condiciones uno de los espacios de mayor valor histórico, patrimonial e institucional del municipio.

Uno de los espacios de mayor valor patrimonial de la Casa Consistorial

El Salón de Plenos reúne numerosos elementos de valor histórico y artístico. Junto a la lámpara monumental destacan las vidrieras policromadas de la casa Maumejean, que reproducen las Cántigas de Alfonso X el Sabio, la Virgen de la Arrixaca, la Virgen de la Fuensanta y el escudo de Murcia.

La estancia cuenta además con zócalos y pilastras de mármol rojo, molduras, basas y capiteles ornamentados en pan de oro, así como con la gran claraboya central desde la que pende la lámpara.

A este conjunto patrimonial se suman dos importantes enseñas históricas: el Pendón Real de 1789 y la Coronela de 1808, ambas estrechamente vinculadas a la historia institucional de la ciudad.

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