Los antiguos calendarios lunares polinesios ofrecen nuevas pistas sobre el poblamiento del Pacífico

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Murcia y la Universidad de Bolonia revela que los calendarios tradicionales de la Polinesia conservan huellas de una de las mayores migraciones de la historia de la humanidad

Un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) y de la Universidad de Bolonia ha descubierto nuevas evidencias sobre cómo se produjo el poblamiento del océano Pacífico gracias al estudio de los antiguos calendarios lunares polinesios.

La investigación, publicada en la revista científica PLOS One, demuestra que estos sistemas tradicionales de medir el tiempo conservaron información sobre la expansión de las primeras comunidades humanas que colonizaron las islas del Pacífico.

El trabajo analiza 48 listas de las denominadas "noches de la luna", procedentes de distintos archipiélagos de la Polinesia Oriental. Los resultados revelan una división histórica entre poblaciones que coincide con una hipótesis planteada anteriormente a partir del estudio de las lenguas polinesias. Según los investigadores, tanto los calendarios como las lenguas evolucionaron de forma paralela a medida que las comunidades se asentaban en islas separadas por miles de kilómetros de océano.

Un calendario que cruzó el Pacífico

Antes de la llegada de los europeos, los calendarios lunares constituían una herramienta esencial para la organización de la vida cotidiana en la Polinesia. Permitían determinar los momentos más adecuados para actividades como la pesca y asignaban un nombre específico a cada una de las aproximadamente treinta noches que componen un mes lunar.

Este conocimiento se transmitió oralmente durante generaciones y parte de él quedó incluso registrado en una tablilla de madera procedente de Rapa Nui (Isla de Pascua), escrita en la todavía indescifrada escritura rongorongo. Este sistema de escritura es, precisamente, otra de las líneas de investigación de Miguel Valério, profesor de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia y coautor del estudio.

Tras la introducción del calendario europeo, este sistema tradicional fue cayendo poco a poco en desuso en la mayor parte del Pacífico. "Ha llegado hasta nuestros días en buena parte porque fue puesto por escrito tanto por especialistas indígenas como por observadores no indígenas", explica Valério, investigador Ramón y Cajal de la Facultad de Letras de la UMU.

Con el paso de los siglos, estos calendarios evolucionaron de forma distinta en las diferentes islas de la Polinesia Oriental. Algunos nombres de las noches fueron sustituidos, otros desaparecieron y otros cambiaron de posición dentro de la secuencia del mes lunar, dando lugar gradualmente a calendarios locales diferenciados.

La mayor recopilación hasta la fecha

Para reconstruir esta evolución, los autores han reunido la mayor colección de calendarios lunares de la Polinesia Oriental recopilada hasta la fecha. El conjunto integra 48 listas de las "noches de la luna" procedentes de Hawái, Nueva Zelanda, Tahití, las Islas Cook, las Marquesas, Mangareva, Rapa Nui y otros archipiélagos.

"Comparamos no solo los nombres de las noches lunares, sino también su posición relativa dentro del mes lunar, lo que nos permitió medir hasta qué punto estaban emparentados los distintos calendarios", explica Fabio Tamburini, coautor del estudio.

"Medir la posición relativa de las noches significaba cuantificar cuánto se habían desplazado dentro del ciclo mensual con respecto a otro calendario, algo que hicimos mediante un algoritmo computacional", añade Michele Corazza, otro coautor del trabajo.

Dos grandes ramas de la historia polinesia

El análisis reveló la existencia de dos grandes grupos de calendarios. "Una de las dos ramas parece estar asociada a las poblaciones de las Marquesas, Mangareva y Rapa Nui. La otra comprende la mayor parte del resto de las islas de la Polinesia Oriental", concluye Miguel Valério, coautor del estudio.

Esta división coincide con una clasificación reciente de las lenguas de la Polinesia Oriental obtenida a partir de evidencias completamente independientes. Según el estudio, es poco probable que esta correspondencia sea fruto de la casualidad. Al contrario, sugiere que calendarios y lenguas evolucionaron de manera paralela a medida que las antiguas comunidades polinesias se expandían por el Pacífico y se convertían gradualmente en sociedades insulares diferenciadas.

El conocimiento indígena como fuente histórica

Desde hace décadas, arqueólogos, lingüistas y genetistas debaten sobre cómo tuvo lugar el poblamiento del Pacífico y cómo comenzaron a diferenciarse las poblaciones de sus distintas islas.

Este estudio aporta una nueva línea de evidencia. Al igual que las lenguas, los calendarios son sistemas simbólicos transmitidos de generación en generación. A medida que las comunidades polinesias fueron quedando más o menos aisladas en los distintos archipiélagos del Pacífico, ambos sistemas evolucionaron, aunque conservaron huellas compartidas del calendario original.

Los investigadores confían en que este nuevo conjunto de datos impulse futuras investigaciones y contribuya a reconstruir el calendario lunar ancestral de la Polinesia Oriental del que derivan todas las listas conservadas en la actualidad. "Si futuras investigaciones en archivos sacan a la luz listas hasta ahora desconocidas, podremos incorporarlas fácilmente al conjunto de datos y poner a prueba la solidez de nuestras conclusiones", concluye Tamburini.

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