Entrevista con Sergio Ruiz, el enfermero murciano que lo dejó todo para convertirse en un reputado fotógrafo de bodas

Sergio Ruiz es un fotógrafo afincado entre Alicante y Murcia, España. Su trabajo, fundamentalmente ligado al sector nupcial, parte de una forma de entender la fotografía en la que la calma, la autenticidad y la naturalidad ocupan un lugar esencial. Con el tiempo, ha encontrado su manera de fotografiar bodas, basada no solo en la técnica o en la capacidad de capturar una imagen, sino también en saber estar. Acompañar sin invadir, observar con atención y reconocer el momento adecuado son parte de una filosofía que define tanto su mirada como su forma de trabajar. 

Desde la discreción y el respeto por lo que sucede, Sergio busca contar historias con honestidad, dando espacio a las personas y a los momentos tal y como son. Porque hay instantes que no se pueden repetir y, para él, la forma de fotografiarlos es tan importante como la imagen que permanece. Su mirada nace de lo cercano: de la familia, del paso del tiempo y de esos pequeños gestos que, aunque en el presente puedan parecer cotidianos, adquieren un valor extraordinario con los años. Desde esa sensibilidad, Sergio Ruiz entiende la fotografía como una forma de preservar recuerdos, construir memoria y dar valor a aquello que merece perdurar. Y esa es la visión que ha conquistado a medios internacionales y a revistas nacionales tan importantes como ¡HOLA!, Vanitatis y TELVA.

1. ¿Cómo comenzaste en el mundo de la fotografía y cómo has llegado hasta el punto en el que te encuentras?

"Mi relación con la fotografía empezó bastante pronto y, curiosamente, por mi padre. Siempre llevaba una cámara de vídeo encima y, aunque nunca se dedicó profesionalmente a ello, en casa la fotografía y el vídeo siempre estuvieron bastante presentes.

Yo empecé a trastear con su cámara y poco a poco fui haciendo mis primeras fotografías. Primero fueron conciertos, pequeños trabajos para medios y alguna colaboración con marcas de ropa y sesiones de retrato. Durante bastante tiempo lo compaginé con mi trabajo como enfermero y la fotografía era algo que iba creciendo poco a poco, sin saber todavía muy bien hasta dónde quería llevarla.

Un día, una amiga me pidió que la acompañara a una boda. Después vino otra y, casi por casualidad, acabé haciendo una boda prácticamente solo. Me di cuenta de que aquel tipo de fotografía tenía algo que me enganchaba: todo cambia constantemente, estás rodeado de personas, tienes que reaccionar rápido y, al mismo tiempo, hay muchísimas posibilidades para crear imágenes.

A partir de ahí fui haciendo cada vez más bodas hasta que llegó un momento en el que la fotografía había crecido lo suficiente como para convertirse en mi profesión.

Con los años mi forma de fotografiar también ha cambiado. Al principio buscaba sobre todo la inmediatez; ahora me interesa mucho más la composición, la luz, la perspectiva y encontrar fotografías que tengan algo diferente sin necesidad de forzar las situaciones.

Actualmente realizo alrededor de 20-25 bodas al año, principalmente en Murcia, Alicante y algo por Madrid (viví allí seis años), aunque cada vez estoy trabajando más fuera".

3. ¿Cómo fue pasar de ser enfermero a fotógrafo?

"Algunos amigos y familiares, cuando les dije que me dedicaba full time a las bodas, se echaron las manos a la cabeza. Hasta hace cuatro años ejercía de enfermero, que fue lo que estudié y claro, era prácticamente un funcionario con las puertas de los bancos abiertas, la estabilidad que busca todo trabajador promedio y lo dejé todo para hacerme autónomo…Se percibió como una temeridad".

2. ¿Cómo son las bodas de Sergio Ruiz?

"Me interesan, sobre todo, las bodas religiosas, clásicas y con personalidad. Parejas que tienen sensibilidad por la fotografía, por la moda, por los espacios y por todos esos detalles que hacen que una boda tenga una identidad propia. No tanto por hacer una boda 'de postureo', sino porque siento que ese contexto encaja muchísimo con mi manera de fotografiar.

Además, hay una parte bastante personal. Por mis propias creencias, me he dado cuenta de que las bodas religiosas me dan un contexto que me interesa muchísimo: la iglesia, el sacramento, el vestido y el velo entrando en un espacio con historia, las obras de arte, la arquitectura, la luz, las entradas y salidas, la llegada de los novios o ese momento de irse en un coche después de la celebración. Hay muchísimas cosas que ocurren alrededor de la boda que me permiten hacer una fotografía documental, pero también muy estética y con bastante personalidad.

Eso no significa que piense que una boda civil no pueda ser preciosa. Hay bodas civiles con muchísimo gusto y muchísimo trabajo detrás".

3. ¿Qué cosas curiosas has vivido en tu profesión?

"Desde un chihuahua entrando en la celebración conduciendo un coche teledirigido hasta bodas en las que parecía que el objetivo principal del día era conseguir todos los TikToks que estaban de moda en ese momento. He vivido preparativos en hoteles bastante surrealistas, situaciones completamente inesperadas y bodas en las que había que estar pendiente de todo menos de hacer fotografías.

Ahora, cuando miro atrás, incluso las bodas más extrañas me parecen necesarias. De todas aprendí".

4. ¿Qué es lo que te inspira?

"El cine es probablemente una de mis mayores referencias. Me gusta mucho cómo una película puede contar algo simplemente con una luz, una sombra o la manera de colocar a una persona dentro de un espacio.

También me inspiran mucho la moda, la pintura y los bodegones. Me encanta hacer fotografías de objetos, flores, vestidos o pequeños detalles y buscar una composición que tenga fuerza por sí misma.

En las bodas me fijo muchísimo en las iglesias. La luz, las sombras, los cuadros, las geometrías, el contraste con el blanco del vestido… Es un escenario que me da muchísimo juego y donde siento que salen fotografías muy mías.

Y luego está el blanco y negro, que siempre me ha gustado especialmente. Hay fotografías que, cuando les quitas el color, ganan muchísimo.

En general, creo que me inspiran bastante las cosas sencillas: una buena luz, una sombra interesante, una composición bonita o simplemente una escena que ocurre delante de mí y que me apetece observar un poco más". 

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